Ahorro de energía eléctrica con capacitores: ventajas e inconvenientes

Ahorro de energía eléctrica con capacitores: ventajas e inconvenientes

Los capacitores o condensadores eléctricos prometen un ahorro de energía eléctrica con sólo enchufarlos, pero no es oro todo lo que reluce. Si quieres saber qué son y si realmente funcionan, sigue leyendo: te explicaremos qué ventajas e inconvenientes pueden presentar y si realmente suponen un ahorro en el coste de la factura de luz.

 

¿Qué es un capacitor o ahorrador de luz?

 

 

Un capacitor es un condensador eléctrico que tiene la capacidad de atrapar la energía residual (reactiva) y redistribuirla convirtiéndola en energía eléctrica que sí se puede consumir (activa). 

 

La energía reactiva es la energía sobrante producida por motores industriales. En los hogares, algunos aparatos de motor (como la lavadora o la secadora) pueden producirla, pero en ínfima cantidad.

 

En ocasiones, los capacitores se venden bajo el nombre de ‘ahorradores de luz’, publicitando muchas más funcionalidades de las que realmente puede ejercer.

 

¿Qué ofrece un capacitor o ahorrador de luz?

 

 

Algunos anuncios de capacitores o ahorradores de luz se hacen eco de estos supuestos beneficios para el hogar:

 

  • Ahorro de energía eléctrica y, por lo tanto, reducción del importe  de la factura de luz.
  • Fácil instalación, sólo necesita enchufarse.
  • Distribuye la energía sobrante (reactiva) que no se consume y la convierte en energía activa, que es la que consumimos.
  • Estabiliza la corriente eléctrica o picos de potencia.
  • No necesita mantenimiento.
  • Protege el hogar de subidas de tensión eléctrica.
  • Protege contra ondas electromagnéticas malignas.
  • Trabaja las 24 horas del día, todos los días sin perder ninguna de sus funciones.

 

Son muchas funcionalidades las que se le atribuyen a estos aparatos. Pero, ¿qué tienen de cierto?.

 

Verdades y mitos de los capacitores

 

 

   1. Ahorro de energía


Un capacitor puede conseguir un ahorro en la factura de la luz convirtiendo la energía reactiva en energía activa, la cual se redistribuiría en el hogar para su consumo. Esto es cierto, pero con matices.

 

Los capacitores podrían ser útiles en algunos tipos de empresas del sector industrial donde se producen grandes cantidades de energía reactiva, que además se factura (cuando supera un porcentaje que establecen las compañías distribuidoras). 

 

En un hogar, en cambio, la energía reactiva no se factura y los niveles de la misma son muy bajos. Así, en un hogar los capacitores no consiguen el ahorro prometido.

 

 

   2. Estabilización de la potencia


En ocasiones, se afirma que los capacitores pueden estabilizar los picos de potencia en el hogar para hacerlo más eficiente. Sin embargo, cada aparato exige una potencia determinada cuando se conecta, y esta no se debe ni se puede limitar con un aparato de este tipo, por lo que esta afirmación no tiene ni pies ni cabeza.

 

 

   3. Protección de las subidas de tensión


Las subidas de tensión en los hogares no deberían ser una preocupación, dado que la energía proviene de una red estable y el Interruptor General Permanente (IGA) del cuadro eléctrico protege la red eléctrica del hogar, desconectandose en caso de sobrecarga puntual. Además, no está claro que los ahorradores de energía pudieran ofrecer protección extra.

 

 

   4. Protección de las ondas electromagnéticas


Todos estamos expuestos a ondas de este tipo, partiendo de la base de que el planeta Tierra, en sí mismo, es un gran campo electromagnético. Las ondas electromagnéticas pueden surgir de forma natural (como cuando se acumulan cargas eléctricas en la atmósfera antes de una tormenta) o ser producidas por de forma artificial. 

 

La electricidad, efectivamente, produce ondas electromagnéticas, pero estas son de baja intensidad y, hasta la fecha, no se han confirmado efectos adversos para la salud debidos a la exposición a largo plazo a campos de este tipo. 

 

De todas formas, no se pueden bloquear o eliminar estas ondas (porque, sin ellas, no habría electricidad).

 

 

En definitiva, podemos concluir que los capacitores pueden cumplir con la promesa de ahorro de energía, pero sólo en industrias que generan una electricidad reactiva considerable. Ninguna de las otras ventajas que se les atribuyen son reales.

 

La mejor manera de ahorrar luz es reducir tu consumo con medidas de ahorro energético de eficacia contrastada o aprovechando las horas valle si tienes tarifa con Discriminación Horaria.

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